retorna ya a su casa con un bolso de recuerdos que cuelga de su hombro, con un libro de historias que deambula en su mente, pero con un pensamiento, un momento en su vida cuando en plena mar, navegandouna dulce canción llamó su atención. Oteando en el horizonte, con sus ojos entrecerrados, busco el origen de la música, y cuando por la borda se asomare, una sirena se encontró. Ella, con una hermosa cara le miró y detuvo su canción para sonreirle, para con su mano enviarle un beso, y para desearle suertes en su navegar. ![]() Él, antes perplejo, simplemente suspiró ante tanta hermosura, y con fuerte voz al viento dijo: "Gracias, gracias y volveré, solo para admirar tu belleza, solo para escuchar tu canción" Y así, reconfortado en su soledad, el viejo marino continuó su viaje, hasta al puerto llegar, y allí, su secreto guardado fué siempre el faro inolvidable de cada navegar.
quiebras las olas con tu cuerpo, montas en ellas como si fueran un brioso corcel. Gritas, juegas, cantas, ries. Los peces te acompañan, entre juegos y maromas, como pequeños cristales, como flechas plateadas que se entremezclan ![]() entre tus cabellos. Tus labios de coral, tus ojos azul profundo, tus cabellos de sedosas algas, tu cuerpo, suave, salado, terso, esbelto. Tus pechos erguidos hacia el sol, toda tu, disfrutando del placer de la libertad. Ríe, canta, juega mi niña. El mar es tu hogar, y tus sueños, mi amor.
![]() LA SIRENA Y EL CARABINERO
recorta sus perfiles en el celeste duro. Honda luz sin un pliegue de niebla se atiranta, como una espalda rosa de bañista desnudo.
Delfines en hilera juegan a puentes rotos. La luna de la tarde se despega redonda y la casta colina de rumores y bálsamos.
canciones de bambú y estribillos de nieve. Mapas equivocados relucen en su ojos, un Ecuador sin lumbre y una China sin aire.
en la manzana rosa del cielo más lejano... Cornetines de cobre que los carabineros tocan en la batalla contra el mar y sus gentes.
llega dando empujones a las barcas latinas. El talle de la gracia queda lleno de sombra y el mar pierde vergüenza y virtudes doradas.
en bellas trinidades sobre el jugoso césped. Acoged mis ofrendas dando al aire de altura nueve cantos distintos y una sola palabra.
EL AMOR IMPOSIBLE
apenas la música de tu risa y sin que te asombre bebo del agua dulce de tu brisa
eres la rosa pura del pecado y en hierro alucinado mutuamente nos entendemos, como un bien soñado.
Tu belleza me hiere y una honda melancolía debo pagar para que algo de ti me responda.
del sol y de la arena, que en tu rostro con su tiza amarilla, escribió una palabra parecida a la pena.
ni otro olvido distinto a este poema, quizás seas una alegre ventana, en que solo tu sombra es la fuente suprema.
fuerza que jamás nos perdona, poseo momentos de amor y de hermosura y como otros el hastío que nunca me abandona.
Si no me arriesgo ni pierdo ni gano. Yo solo sé que la rosa está llena, de la sangre valiente de una mano.
yo te muestro mi herida, prefiero ver la flor en el abismo, que interrogarme siempre, sin ver cómo es la vida.
que secretamente esconde su camino, yo puedo darte el mar y el día, el aposento de la poesía y una copa de vino.
sueño de hombre y de su estrella infinita, es la sed de la vida que jamás tiene dueño, pero sí la medida de tu boca bendita.
CANTOS DE SIRENA
busco sin cesar la estela de tu barco, más no puedo hallarla. Cantando entre los corales, noche tras noche, aguardo con calma tu mano tendida. Emerjo y a tu mano me aferro, las olas se vuelven espuma, rompiendo la soledad en mil gotas saladas. Fuego tú, agua yo, unidos por hilos invisibles tú bajo mis aguas, que arrullan tu sueño, yo bajo tu fuego, que inventa el deseo. Suspiros, caricias, entre mil soles, y mientras, tú en mis manos, como un beso lejano.
aguador entre las aguas arrásame contra tu lengua de fuego y de miel, déjame acompañarte entre las nubes, déjame escucharte en mi respiración, déjame reposar mis ojos en los tuyos.
viento de la noche que se asoma en mi alma, hombre que existe sólo en las mañanas naranja.
déjame soñarte y esperarte, déjame ser contigo nube y mandarina.
déjame acariciarte el cabello, ser viento trenzado en tus sienes, galopar entre tus soles, nacer de tu tormenta y de tu lumbre.
arrásame hasta ti. Déjame ser respiración y pulso, enredadera y viento. Llegar a ti.
TUS OJOS
así entras tú en mi soledad.
el murmullo de las olas me tiñe de amor, y veo tus ojos, como aguas profundas, morar en tu rostro, danzantes, alegres... cómplices.
me unes a ti, y no sé si será durante un instante, o será para siempre sin saber si eres muerte o eres vida.
mirándome intenso, me estrechas entre tus olas, y mi condena es nadar, fluir, danzar, en el azul de tus mares.
desde el fondo de este sueño, y emergen de aguas vivas, que resbalan por tus ojos moldeando mi cuerpo, construyendo mi nombre, llamándome...
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