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Te encontraré algún día,
cuando todos se hayan ido,
en el límite de lo irreal,
donde las ninfas y los elfos
habitan en el olvido.
Donde los sueños desaparecen
y aparece la soledad;
donde las estrellas brillan,
pero no deslumbran.
Allí donde nadie puede
descubrirme,
porque sólo soy un oscuro
fantasma
que vaga por el infinito.
Donde mi voz es un grito
melancólico,
que jamás se apaga.
Allí, donde las olas
se balancean suavemente
en los anocheceres sin fin;
allí donde comienza el amor...
NEKANE Julio 2000
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