Ella
Sucesiva
Tuya

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ELLA
¿No la conocéis?
Entonces
imaginadla, soñadla.
¿Quién será capaz de hacer
el retrato de su amada?
Yo sólo
podría hablaros
vagamente de su lánguida
figura, de su aureola
triste, profunda y romántica.
Os diría
que sus trenzas
rizadas sobre la espalda
son tan negras que iluminan
en la noche. Que cuando anda,
no parece que se apoya,
flota, navega, resbala...
Os hablaría de un gesto
muy suyo,... de sus palabras,
a la vez desdén y mimo,
a un tiempo reproche y lágrimas,
distantes como en un éxtasis,
como en un beso cercanas...
Pero no: cerrad
los ojos,
imaginadla, soñadla,
reflejada en el cambiante
espejo de vuestra alma.
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SUCESIVA
Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuante
de ti misma extensamente.
Onda
tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.
Así
te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.
Así
te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.
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TUYA
Ya sólo existe una palabra: tuya.
Ángeles por el mar la están salvando
cuando ya se iba a hundir, la están alzando,
calentando sus alas. ¡Aleluya!
Las
criaturas cantan: -Aunque huya,
aunque se esconda a ciegas sollozando,
es tuya, tuya, tuya. Aunque nevando
se borre, aunque en el agua se diluya-.
"Tuya",
cantan los pájaros, los peces
mudos lo escriben con sus colas de oro:
Te, u, y griega, a,, sí, tuya, tuya.
Cantádmela
otra vez y tantas veces,
a ver si a fuerza de cantar a coro.
-¿Tú? ¿Ya? ¿De veras? - Sí.
Yo, Tuya. Tuya.
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