A VECES
A veces,
contra tu voluntad,
olvidas quien eres.
La oscuridad te ciega,
la pena
te pesa en el corazón y no puedes reconocerte.
Entonces cierra los ojos,
respira,
Imagina una flor:
radiante,
bella por excelencia.
En otro lugar
alguien piensa en tí
y cierra los ojos,
respira,
imagina una flor:
TU.
Agali 1999
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