Carnaval
Los carnavales son fiestas en las que una efervescencia colectiva permite romper el orden social, liberar los instintos y las represiones mediante la inversión simbólica de todo lo establecido. A través del "exceso" o "barullo", el "mogollón" se invierte el orden de la existencia, se transgreden prohibiciones y se instala el desorden en todos los sentidos. En Las Palmas de Gran Canaria se tuvo que esperar hasta 1979 para que el Carnaval saltara a la calle, aunque se celebraba hasta esa fecha en forma de bailes dentro de sociedades, mientras en Agüimes, Telde o Arucas prácticamente persistió el carnaval; también en Agaete se festejaba con el entierro de la sardina.
Pero desde siempre la población se lanza a la calle y desarrolla la inventiva personal, revitalizando y recreando sus propias tradiciones y adaptando tradiciones importadas en la composición musical, el diseño de disfraces, coreografía, uso del espacio festivo y la puesta en práctica de roles rituales y dramáticos. Así la "mascarita" individual y disfrazada estrafalariamente se pasa al cada vez más calculado disfraz de los grupos de amigos y familiares; de la gente que oculta su rostro al maquillaje artístico, de las murgas con sello canario a las comparsas una incorporación sudamericana.
Prima la espectacularidad ordenada. Originales y llamativos disfraces, grandes orquestas y majestuosos desfiles toman posesión de la calle, reivindicando el Carnaval de todos.
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